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Adulta mayor de 90 años cuida a su hijo en sillas de ruedas en el Rio Diria de Santa Cruz

Fotografía del cuerpo de la noticia

prensa@guananoticias.com

A la interperie y en un rancho improvisado de materiales de desecho en Santa Cruz,  vive una familia compuesta por dos miembros: doña Marcelina, de casi 90 años de edad, y su hijo Marcos Martínez, quien lamentablemente tiene una discapacidad. 

Doña Marcelina desde hace casi 30 años cuida a su hijo,  quien sufrió un accidente de tránsito que lo condenó a vivir en una silla de ruedas y cambió la vida de ambos para siempre. 
 
Tristemente la incapacidad para mover sus piernas, se debe a la irresponsabilidad de un motociclista que lo atropelló en Liberia, y que en apariencia iba en estado de ebriedad. 

Su madre, Marcelina Martínez, lo cuida en todo momento: le da de comer, lo baña y se encarga de chinearlo para que no se deprima.

Esta señora de figura menuda y cabellos de plata, tiene 88 años de edad, pero es una luchadora, de esas que siempre tienen una sonrisa en su rostro y muchas fuerzas que brotan desde su corazón.

Marcos también sufre de ataques de epilepsia y cuando se cae de la silla de ruedas, su madre debe pedir ayuda a algún vecino, pues a ella ya se le dificulta hacerlo por su cuenta. 

Marquitos y Marcelina anteriormente vivían en una casita que alquilaban con una pensión de 80 mil colones en el barrio Santa Cecilia en Santa Cruz; sin embargo, les pidieron la vivienda y quedaron a la interperie en el inmenso frío que golpea las orillas del río Diriá cada noche. 

Ahorita por refugio solo tienen un techo improvisado con latas viejas y los escasos muebles desgastados que poseen están prácticamente a la intemperie, tan solo resguardados por cartones de desecho y claramente no cuentan con un baño. 

Para movilizar a Marcos, solo tienen una silla de ruedas que no está muy buenas condiciones y que a todas las luces ya cumplió con su vida útil. 

Muchas veces no tienen ni para comer y son los vecinos quienes vienen en su auxilio con diversas ayudas. 

Esta familia afronta un gran problema ya que no tiene dónde vivir, no  cuentan con los servicios básicos de agua y luz, ni mucho menos con un teléfono para comunicarse al menos en caso de emergencia, es por esto que Daniel Dinarte está coordinando ayudas a fin de conseguirles enseres básicos, alimentos, ropa y si Dios lo permite, hasta una casita donde puedan vivir seguros el resto de sus vidas. 

Para sumarse a este movimiento en favor de esta familia pueden comunicarse por medio del teléfono 7199 1921

Fotografías

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