• Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario

Oficiales de Fronteras rescataron a una ternera que se ahogaba en profundo hueco hecho por coligalleros en Crucitas

Fotografía del cuerpo de la noticia

Junio 10 2019 

Estaba muy oscuro y un silencio sepulcral reinaba en Crucitas.

De pronto, escucharon una especie de llanto y, segundos después, un alarido largo y sentido que les heló la sangre.

Algo parecía retorcerse con desesperación atrapado entre el fango y el agua achocolatada de un hueco de los muchos abiertos a punta de pico y pala por ilegales coligalleros que depredan fincas, potreros, todo lo que se les ponga por delante, en un sector de Crucitas de Pocosol, San Carlos, provincia de Alajuela.

Un ser vivo; por momentos semejaban gritos humanos, se revolcaba desesperadamente en la oscuridad en un desesperado, pero inútil intento por salvar su vida atrapado en una trampa de barro mortal donde se hundía sin remedio, a merced de una segura muerte.

Para entonces, su bramido era de terror.

Los oficiales de la Policía de Fronteras afinaron sentidos y, tras unos segundos de tensa quietud, con el barro hasta las rodillas, se encaminaron decididos, iluminados con focos, hasta dar con un profundo agujero donde yacía un ser vivo clamando por su vida.

Se trataba de una ternera, de algún vecino cercano, que rezagada había llegado a un sitio destruido por buscadores de oro, una trampa mortal a cielo abierto, tanto para el ganado como para otros seres vivos, incluidos seres humanos. Quién caiga allí, difícilmente vivirá para contarlo.

En este caso, resultó ser una ternera afortunada pues fue localizada por oficiales de la Policía de Fronteras que patrullaban de noche casualmente cerca del lugar donde quedó atrapada, y, por ende, condenada a morir entre el lodazal vestigio de los coligalleros.

Sus bramidos (parecían desgarradores gritos humanos a lo lejos) guiaron a los Policías quienes, iluminados a duras penas con focos, no dudaron ayudar al bovino que seguía bramando aterrorizado.

Debido a su peso, a la profundidad del agujero, y al pegajoso lodo, el rescate no fue sencillo. 

Los agentes de Fronteras consiguieron unos mecates y al mejor estilo de un vaquero intentaron lazar a la ternera que, una y otra vez o se capeaba o se quitaba el mecate del cuello, mientras se hundía cada vez más en la mortal trampa.

Luego de varios fracasos, los pacientes policías lazaron al animal y, entre todos, tirando una y otra vez, sin descanso, la sacaron del hueco, hecha una desgracia, entumida de llevar frío, y con lodo hasta las orejas.

La ternera, ahora tranquila, aunque temblando de frío, confiada de sus salvadores uniformados, fue llevada a un sitio seguro y devuelta a su propietario. 

Los Policías de Fronteras, además de velar por la seguridad de vecinos, combatiendo desde el narcotráfico hasta el trasiego de personas y drogas, también los contrabandos, intervienen a menudo en impensadas misiones como esta, sin pensarlo un segundo para resguardar la vida de todos. 

Fotografías

Dejanos tu opinión

  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario
  • Anuncio publicitario